LOS RIESGOS DE LA IMPULSIVIDAD EN LAS COMPRAS

LA ONIOMANÍA


La adicción a las compras es un patrón desadaptativo de consumo en el que el individuo sufre una pérdida de control sobre su conducta que le conduce a comprar objetos innecesarios o en cantidades excesivas llegando a superar sus posibilidades económicas y llevándole incluso a situaciones de endeudamiento en algunos casos.


En esta como en otro tipo de adicciones el placer es el hecho de realizar la conducta, ósea comprar, no de obtener el objeto el cual en la mayoría de los casos es totalmente prescindible.

La adicción a las compras suele presentar un ciclo repetitivo compuesto de varias fases:

  • En una primera fase, aparece el impulso irresistible de comprar. El individuo manifiesta una sensación de bienestar o evasión “placentera”. Es una fase de euforia donde todavía la persona se ve con el control de la decisión. En esta fase es donde la persona siente alivio a la sensación de vacío interior.
  • En la segunda fase la persona adicta entra en una situación de aislamiento progresivo, se desvincula poco a poco de lo social, de sus iguales y familiares. En esta fase el sentimiento de culpa se hace más que patente. La persona adicta comienza a tener alteraciones en el estado de ánimo presentando nerviosismo, ansiedad, la irritabilidad, episodios de insomnio, agitación, y en última instancia tendencia a la depresión. Y aparece una nueva e intensa preocupación por la búsqueda de objetos. Empiezan a darse la supeditación del estilo de vida al mantenimiento de la dependencia debido a la intensa necesidad de comprar.
  • En la última fase, la duración del episodio de pérdida del control y la intensidad de ese descontrol se hace más relevante así como la frecuencia en la que la persona realiza la conducta adictiva.

La dependencia en este tipo de conductas adictivas se basa en este patrón repetitivo donde la persona en principio realiza la acción, comprar, como escapismo a ciertos conflictos internos o externos ya que busca la sensación de bienestar que ello le reporta, sin embargo a continuación se da paso a la sensación de vacío que le hará sentirse mal y volverá a comprar para sentirse mejor.


Internet se ha convertido en un canal de fácil acceso para los compradores compulsivos.

Tres de cada cinco personas considera que comprar les produce bienestar, y un tercio de los consumidores afirman comprar en exceso o manifestar descontrol al comprar productos, en muchos casos no se tratará de compradores compulsivos pero se podrían considerar como población de riesgo.

A pesar de ser un trastorno poco estudiado y cuya patología no ha sido desarrollada y referenciada en manuales la compra compulsiva afecta a entre el 6 y el 7% de la población en nuestro país, siendo el 3% adictos a las compras por internet o cibercompra.


 

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