EL FANATISMO COMO ADICCIÓN

EL FANATISMO ES ADICTIVO


Hay que ser una persona muy equilibrada para intentar tener una conversación adulta con un fanático. De cualquier manera, difícilmente se pueda lograr un cambio en la persona

¿Qué es el fanatismo?

El fanatismo Adictivo en sí mismo, es una distorsión cognitiva de la realidad que va acompañada de una mirada parcial y arbitraria del objeto de dicho fanatismo. Los fanáticos presentan una adhesión incondicional a una causa, dividiendo al mundo en dos partes bien definidas: ellos y nosotros.

¿Cómo es un fanático?

Identificar a un fanático no debería resultar difícil. Su convencimiento sobre lo que dice, su forma de hablar, la falta de tacto y la poca paciencia a la hora de intercambiar opiniones denotan fácilmente de quién estamos hablando.

Características del fanatismo

 El fanático no escucha. Por definición, es una persona que defiende una creencia o una opinión con pasión exagerada y sin respetar las de los demás.

Tenga cuidado. No se contagie de un fanático. Los fanáticos le ofrecen una vida espiritual, un sistema de valores firmes, le eliminan su vacío existencial y le dan sentido a su vida a cambio de su alma. Es un precio muy costoso que ninguno de nosotros deberíamos estar dispuestos a pagar.

Hoy las neurociencias explican el fanatismo como un proceso adictivo, al igual que la obesidad o la adicción a las drogas. En el fanatismo, el cerebro busca la recompensa neuroquímica y como en todas las adicciones, cada vez se necesita de una mayor dosis para conseguir el mismo efecto.

Sin distinciones sucede por igual en la euforia religiosa, la política o con un gol de último minuto en un partido de fútbol.

Patrick McNamara, director del laboratorio del Neurocomportamiento Evolutivo de la Universidad de Boston, dice lo siguiente: “La dopamina (neurotransmisor del cerebro) juega un papel determinante en los comportamientos de los fanáticos, éstos son más una consecuencia que una causa y están provocados por niveles anormalmente altos de dopamina”.

Sea por razones de fe, creencia o neuroquímicas, el fanatismo es un viaje de ida, difícilmente alguien regrese. Por eso es tan importante estar alertas y cubrirnos de cualquier posibilidad de extremismo, religioso, político o deportivo.

 ”Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable”. VOLTAIRE

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