EL ACCIDENTE MORTAL

BASTA YA EN NOMBRE DE LA ADICCIÓN


Consumimos 6 gramos y no se despertó

Jorge Ignacio P.J., el único detenido por la desaparición y muerte de Marta Calvo, de 25 años, se enroca en la versión de que él no tuvo nada que ver con la muerte y que fue un accidente tras haber pasado varias horas practicando sexo y consumiendo cocaína. Según su propio versión, al ver que había fallecido, entró en pánico y pensó en suicidarse, aunque prefirió descuartizar el cuerpo y deshacerse de los pedazos en distintos contenedores de basura.

“Conocí a Marta a través de una página web, unas semanas antes del día 7 de noviembre. Quedamos y tuvimos relaciones en su casa, un piso en el centro de Valencia. Después, intercambiamos algún WhatsApp y volvimos a quedar”, explica Jorge, que se refiere justo a la madrugada del 6 al 7 de noviembre, cuando ambos decidieron quedar de madrugada y él la pasó a recoger en coche para llevarla a su casa de Manuel, a unos 55 kilómetros de la capital.

Víctima mortal Marta Calvo

“Acordamos ir a mi domicilio de Manuel en mi coche, un Volkswagen Passat de color azul. Durante el camino hablamos de gustos musicales y ella me dijo que llevaba dos días de fiesta. Sobre las 2 o 3 de la madrugada llegamos“, continúa narrando el detenido y señala que ella había traído una botella de whisky, mientras que él tenía cocaína.

“Primero estuvimos en la planta baja, allí consumimos whisky y cocaína, después subimos al piso de arriba. En el dormitorio principal mantuvimos sexo durante varias horas. Seguimos bebiendo y consumiendo cocaína sobre su cuerpo de forma voluntaria, en total unos 6 gramos“, lo que dista bastante de la versión de las dos prostitutas que han hablado para El Confidencial este martes y que explican que Jorge Ignacio las forzaba para mantener la llamada ‘fiesta blanca’, introducir drogas en las partes erógenas de la mujer.

“Ya estaba amaneciendo cuando la chica dijo que no se sentía bien, que estaba cansada y que quería parar. Se tomó una ducha y después nos acostamos a dormir juntos. -y continúa- Tras varias horas dormido me desperté, creo que era mediodía o incluso algo más tarde. Traté de despertar a la chica, pero cuando fui a abrazarla noté su cuerpo rígido. Le tomé el pulso en el cuello y en el brazo y comprobé que estaba muerta”. El detenido cuenta como llegó incluso a levantar la persiana del cuarto para verla mejor.

En ese momento, fue cuando pensó en suicidarse, pero optó por, primero, deshacerse del cuerpo. “Me di cuenta de la imposibilidad de sacar el cuerpo de la vivienda sin llamar la atención, así que llegué a la conclusión que lo mejor era buscar herramientas que me facilitaran la tarea de deshacerme del cuerpo”.

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