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Adicto al porno a pesar de la fama y el poder de Terry Crews

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La adicción y la fama

El actor Terry Crews ha confesado que es adicto a la pornografía en tres vídeos subidos a su cuenta de Facebook, donde tiene más de siete millones de seguidores. En el primero de ellos, publicado a principios de febrero y que ya lleva más de 25.000 visualizaciones, declaró que se encuentra en rehabilitación y que se ha dado cuenta de que «la adicción a la pornografía es un problema mundial». «El porno ha destruido muchas facetas de mi vida», confiesa Crews.

El fornido actor de Los mercenarios o de la serie Brooklyn Nine-Nine comenzó a consumir películas X a los 12 años:

«Me di cuenta de que se estaba convirtiendo en un problema años después, cuando se me hacía de noche y seguía enganchado a la pantalla».

Después de lidiar con esa situación durante más de siete años, la adicción casi le cuesta su matrimonio con su mujer Rebecca King, cantante de góspel.

Este enganche cambia la forma en que piensas sobre la gente, cuenta el actor, de 47 años. La gente se convierte en objetos, en partes del cuerpo. Se convierte en cosas que usar en lugar de personas a las que amar». Crews usaba el porno para relajar su ansiedad, su soledad y su depresión.

Un día Rebecca se hartó. «Ya no sé ni quién eres, me largo de aquí», cuenta Crews que le dijo durante una de sus múltiples discusiones. Ese ultimátum hizo que algo cambiase en la cabeza del intérprete. «Me di cuenta de que tenía un problema gravísimo y de que si no iba a rehabilitación lo perdería todo». En el caso del actor David Duchovny fue así, ya que poco después de ingresar en un centro de rehabilitación en 2008 para curar su adicción al sexo anunciaba la separación de su mujer, la también actriz Tea Leoni.

La publicación de los vídeos también forma parte de su recuperación. «Es un problema que da vergüenza confesar a la gente», explica Crews. «Por no confesarlo, se hace más potente pero cuando lo cuentas pierde todo su poder».

Rebecca King y Terry Crews llevan 26 años juntos y tienen cuatro hijos en común. Su esposa también tuvo que ir a terapia para aprender a lidiar con los problemas que derivaban de la adicción de su marido. «Ahora estamos en el buen camino», admite el actor. «Y quiero hacer un llamamiento a todo los hombres para que sean más responsables. Hay una gran cantidad de hombres por ahí que consumen porno y encima culpan a sus esposas».

Crews es exjugador de fútbol americano y actualmente da vida al sargento Terry Jeffords en la serie de comedia Brooklyn nine-nine de la FOX. Es conocido por su papel en la saga Los mercenarios o la serie Todo el mundo odia a Chris.

“Mujeres: necesitan ser valientes. Necesitan confrontar a sus hombres en relación a este problema”, exhorta. “No pueden aceptar la pornografía en sus vidas”, Comenta.

Una pandemia que destruye y degrada

  •  la pornografía daña gravemente a las familias porque aísla a sus miembros creando obsesiones sexuales privadas, lo que destruye la intimidad entre los esposos con nociones de sexo ‘perfecto’ que no tienen nada que ver con los seres humanos reales.
  • Es un terrible engaño que roba la riqueza de la amistad sexual duradera y plena entre el esposo y la esposa; y la sustituye con algo podrido que nunca podrá alimentar verdaderamente el corazón humano.
  • La pornografía degrada lo mejor del espíritu masculino. Convierte a los hombres en adictos a una especie de comida chatarra barata cuando las mujeres verdaderas, con mentes y corazones reales, creencias y esperanzas, son bastante más interesantes. La felicidad se construye a partir de la realidad, con sus problemas y alegrías, no sobre ilusiones. La pornografía no es sino mera ilusión.FTE: http://elpais.com/elpais/2016/02/24/estilo/1456313943_005333.html

¿Cómo superar una adicción?

Veamos los principales puntos de un tratamiento cognitivo conductual que es el que más se amolda al modo de creer en mi humilde opinión al modo de pensar cristiano, por la pedagogía encontrada en la acción de Jesús como verdadero salvador de este drama y el que más resultados positivos en mi caso ha cosechado:

  1. Querer no es poder. Pensamiento fundamental en todo el proceso. Nadie quiere ser adicto, se trata de una enfermedad crónica y progresiva. No se es responsable de eso, sí de la recuperación, pero no de caer enfermo. Si nos enfrentamos a la sustancia con el sínodo de “querer” a toda costa perderemos, nunca podremos vencer de esa manera. Está demostrado, se hunde mucho más el adicto al encontrar el sentimiento de vergüenza, de culpa y las atrocidades que se llegan a realizar en nombre de la sustancia. No es posible enfrentar desde esa perspectiva. Nada tiene que ver, es un engaño. Todo adicto quiere cambiar su situación, se parte de esa premisa. La voluntad de momento tiene muy poco que hacer.
  2. El tratamiento debe estar adaptado a cada paciente de forma personalizada. La droga afecta de forma diferente a cada individuo, aunque existan patrones comunes. Cada persona es única y debe trabajar de forma individual
  3. No importa la cantidad de consumo o la frecuencia del mismo para determinar el grado de adicción y la manera de trabajar sino la obsesión (no sólo de consumir, también por la recuperación) y la pérdida del a voluntad y el juicio. Ese es el elemento clave para tratar la enfermedad
  4. Potenciar la escasa motivación inicial que irá en aumento a medida que el paciente recobre su propia vida y perciba “la nube rosada” de la abstinencia
  5. Debe entender emocionalmente que su cerebro está sensibilizado y que nunca podrá volver a consumir cocaína sin perder el control o sin experimentar desagradables consecuencias, aunque lleve un tiempo prolongado de abstinencia y crea que ya está todo solucionado.
  6. Debe creer en el tratamiento a corto y largo plazo
  7. El tratamiento debe estar bien estructurado por etapas y fases en el tiempo.
  8. La abstinencia debe ser total desde el primer día, esto no siempre se creyó así, pero ahora está demostrado que no se puede graduar el consumo para solucionar el problema ni suministrar antagonismos de la cocaína. Es cierto que, en casos de heroína, la metadona cumple su función, pero es un opiáceo, y no funciona con la cocaína. Respecto al porno es lo mismo
  9. La victoria sobre la adicción a la cocaína, o un trastorno de comportamiento adictivo como el porno, se encuentra en las recaídas. La solución está en la derrota. Entre el consumo y el adicto está la decisión. El tiempo de ese proceso puede ser casi automático al inicio en contra de la voluntad verdadera de no consumir, pero trabajando esa estructura de pensamiento se consigue prolongar el tiempo entre la decisión y el consumo con lo que el adicto puede incorporar ciertas estrategias para evitar el consumo. Eso lo enseña la recaída
  10. Un nuevo estilo de vida, una nueva forma de pensar sin ningún alterador del estado de ánimo, sean sustancias o no. Evitar la reacción en cadena, el modo de pensar adictivo
  11. La educación, el punto de apoyo de la familia es vital. El control externo y el control interno según sea el grado de necesidad o evolución del paciente
  12. La reforma pro-salud en el momento oportuno es una gran ayuda
  13. Uno es responsable de su propia recuperación y es una tarea muy estimulante que puede proporcionar al adicto una madurez que no tenía y capacitarlo para nuevas experiencias
  14. Identificar y romper la cadena que lleva al consumo y que empieza mucho antes de la primera raya y que son señales de alarma sumamente importantes en el proceso
  15. Acciones específicas dentro del entorno y de las posibilidades del paciente. (No conducir sólo, acompañarle en todo momento, etc.…)
  16. Estrategias específicas según la evolución que se presente en el paciente.

 

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