Sáb. Ene 23rd, 2021
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Ibiza desenchufa a Avicii


Avicii, el niño bonito de la música electrónica, el rubio de las cejas en uve y nariz de embrujada se ha ido a negro en Ibiza. La puesta en escena de su despedida fue lo más parecido al final de Terminator, con el sueco metiéndose en una caldera declubbers durante una hora y media, hasta que su ojo rojo se apagó, y con él la mesa de mezclas de uno de los djs más grandes de todos los tiempos. Unos tiempos que coinciden con la invención de este tinglado.

Avicii vuelve a ser Tim Bergling por prescripción médica a los 26 años. Apenas seis de carrera en los que ha acumulado una fortuna de 75 millones de dólares (67 millones de euros), solo superado por Tiësto y Calvin Harris, y se ha dejado una vesícula.

El adolescente con la gorra del revés que servía de maniquí a Ralph Lauren y se sentaba pensativo sobre el capó de un Volvo, se ha convertido en la primera gran víctima de la música electrónica, de la que se ha bajado a solo once días de cumplir los fatídicos 27.

Ushuaïa Ibiza se llenó de miles de clubbers procedentes de los cinco continentes solo para ver al sueco colgar los cascos. «Una parte de mi dice nunca digas nunca, volveré, pero si es así, no será pronto», declaró en una larga carta de despedida dedicada a los millones de fans que le han hecho multimillonario.

Al tiempo que llenaba estadios, pinchaba para la boda real del príncipe Carlos Felipe de Suecia y Sofía Cristina, fabricaba números 1 para Spotify (‘Wake me up’ se ha reproducido más de 400 millones de veces), e himnos para Coldplay (Sky full of stars) o Coca-Cola, Tim fue devorado por sus propios huesos ante 20 millones de seguidores en Facebook. Su icónica gorra del revés acabó por convertirse en su mejor aliado para ocultar una prematura calvicie, mientras las redes se recreaban en el meteórico deterioro de su cuerpo.

Avicii tomó su nombre de Avici, el nivel más profundo del infierno budista, y hasta allí empezó a descender en enero de 2012, apenas año y medio después de despegar su carrera. Había sufrido una pancreatitis aguda tras una de sus sesiones provocada por su adicción al alcohol. Ese mismo año declaró al Austin Times que estaba tan ocupado que muchas veces «ni siquiera sabía en qué ciudad o país estaba». Y al dubaití The National que no tenía problemas para «encerrarse durante 60 horas en su estudio sin dormir».

En marzo del año siguiente acabó hospitalizado en Australia. Los médicos le dijeron que le tendrían que extirpar la vesícula biliar pero se negó para no tener que anular sus múltiples compromisos. «Viajas alrededor del mundo, vives en una maleta, ves alcohol por todas partes y eres un raro si no bebes», confesó a GQ en abril de 2013. «Pensé que no duraría pero se convirtió en un hábito. Crees que la confianza en ti mismo te la da el alcohol y entonces ya dependes de él», aseguró en la misma entrevista.

Avicii, máximo exponente del pop electrónico, se hizo conocido por su capacidad para fusionar diferentes géneros musicales. No sólo introdujo el country en la música electrónica sino que acababa convirtiendo la fusión en números uno. Lo que hago en el escenario «técnicamente no es tan complicado», declaró a GQ, aunque se retractaría poco después con un post en Facebook asegurando que le habían citado mal.

Avicii dejó de beber pero en marzo de 2014 volvió a ser hospitalizado con fuertes dolores abdominales, náuseas y fiebre provocada por una infección en la vesícula. Su apéndice, además, había reventado. Aquello le obligó a cancelar un buen puñado de sesiones por todo el mundo además de la inauguración de su propio Hotel en Miami. Una especie de Aviciilandia a 800 dólares (716 euros) la noche.

«Me tomé un mes de descanso pero no fue realmente un mes de descanso. Estaba en el estudio 12 horas al día y de nuevo empecé a viajar. Si quieres estar en esta industria tienes que pinchar en todos los sitios y estar en todas partes», declaró. Pero la industria ya le había puesto un ojo encima porque no quería tener que lidiar con más cancelaciones. «No es un problema irreversible en absoluto, ha sido solo una llamada de atención», apuntó.

Avicii redujo considerablemente sus compromisos en 2015, cosa que no le impidió embolsarse 14,5 millones de euros, según Forbes, y mantenerse en el top10 de la revista Dj Mag, que elige cada año a los mejores en esto. Inc magazine publicó que Avicii había sido la sexta empresa que más había crecido en Europa en los últimos tres años, con una expansión del 1905%.

Esta temporada, que podría calificar de poco exigente, ha logrado compaginar sin contratiempo sus residencias en Las Vegas y Ushuaïa Ibiza, donde aterrizó el domingo tras pinchar en Belfast y Liverpool. Avicii se plantó con un amplio séquito de suecos, con los que llenó las camas balinesas que identifican la zona vip de esta discoteca diurna al aire libre, propiedad del ex ministro Abel Matutes.

Durante toda la jornada más de 50 cámaras grabaron el final de un documental sobre su vida musical, que incluirá las lágrimas de algunos incondicionales que lloraron junto a las piscinas de Ushuaïa en cuanto cesó la música.

El sector ha percibido su retirada como el principio del fin de una era para losTiësto, Steve Aoki, David Guetta o Calvin Harris, que tratan de prolongar sus exigentes carreras practicando meditación, yudo, artes marciales, bádminton, crossfit, running o haciéndose veganos. Netflix, sin embargo, emitió hace diez días un documental sobre Aoki cuyo título era toda una declaración de intenciones: «Dormiré cuando me muera».


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