EL JUEGO PATOLÓGICO

Introducción:

La conducta de jugar, intrínseca en el hombre e íntimamente relacionada con sensaciones de placer, puede convertirse en una conducta problemática de graves consecuencias. Se considera que es una conducta patológica cuando el individuo pierde la libertad de jugar y el juego pasa a ser una necesidad prioritaria, con el consiguiente deterioro de la vida individual, familiar y social.

El juego patológico genera adicción

Historia del juego adictivo


Esta conducta problemática ha tenido dificultades de conceptualización, desde que Freud la describe por primera vez en 1928, al realizar un estudio analítico de “El jugador” de Dostoyevski. De hecho, se ha intentado ofrecer una explicación de esta conducta desadaptativa, desde el psicoanálisis, el conductismo y la etología.


En 1979, Rickey Greene, de la Unidad de Abuso de Alcohol, Narcóticos y Drogas del Departamento de Salud de New Jersey publica un artículo denominado “Un estudio preliminar del juego compulsivo en New Jersey”. Desde ese momento, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) reconoce formalmente este trastorno con el nombre de juego patológico, más preciso que el término común juego compulsivo, ya que la conducta suele ser egosintónica y lo incluye en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-III), en el apartado de los trastornos del control de los impulsos no clasificados en otros apartados. En 1987, la APA reconoce que el juego patológico es un trastorno similar al alcoholismo o a la dependencia a sustancias psicoactivas y aunque el DSM-III-R lo sigue incluyendo en el mismo apartado, modifica los criterios, que son prácticamente equivalentes a los utilizados para la dependencia a sustancias psicoactivas.


En la Octava Conferencia Internacional sobre juego, que tuvo lugar en Londres el año 1990, todas las comunicaciones abordaron el juego patológico dentro de la teoría general de las adicciones. Rosenthal y Lesieur, recogiendo la opinión unánime de considerar el juego patológico como un trastorno de tipo adictivo, presentaron una propuesta descriptiva sobre el juego patológico para el texto del DSM-IV. Se define como un deterioro del control de la conducta de juego, que se manifiesta por un conjunto de síntomas cognitivos, conductuales y fisiológicos. El sujeto seguirá jugando, a pesar de que su conducta distorsiona o lesiona objetivos personales, familiares o profesionales. Los criterios diagnósticos estarían dentro de las siguientes categorías:


Progresión.

Preocupación.

Intolerancia a las pérdidas.

Indiferencia a las consecuencias.


El juego patológico
actúa sobre el sistema de gratificación cerebral 


EL control de impulsos


La característica principal la pérdida de control sobre la propia conducta, teniendo en común los siguientes aspectos:


  • Fracaso en resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que es dañino para el propio individuo o para los demás. Puede existir o no una resistencia consciente a este impulso. El acto puede ser premeditado o planificado o no.
  • Sensación creciente de tensión o de activación (arousal) antes de llevar a cabo el acto.
  • Experiencia de placer, gratificación o liberación en el momento de consumar el acto. Éste es egosintónico, pues es consonante con el deseo consciente inmediato del individuo.

 

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