ENTRE OTRAS ADICCIONES

EL CAMINO HACIA LA IMPULSIVIDAD


Un estudio realizado por investigadores del Centro Alemán de Estudio de Adicciones reveló que un 2,6 por ciento de niños presentan dependencia a las redes sociales


Si bien es cierto que el internet es una gran herramienta que permite comunicarnos e informarnos, ¿qué sucede cuando esa gran “bendición” se convierte en una “desgracia” principalmente para nuestros niños y jóvenes? Las redes sociales tienen oficialmente una restricción de edad a la hora de crear cuentas a menores de 13 años, lo difícil para estas últimas es que no tienen la capacidad de comprobar realmente la edad de sus usuarios.

En la actualidad, las redes sociales están plenamente vinculadas a la salud mental infantil. Estas plataformas se han convertido en los espacios esenciales o más bien decisivos a la hora de construir y establecer relaciones interpersonales, expresar enteramente sus emociones y aprender del mundo que les rodea.

Los niños y jóvenes sienten una necesidad constante y absurda de tener el teléfono celular siempre a la mano, reside en ellos un afán constante por calcular y aumentar su “popularidad” por medio de los likes que reciben, los seguidores que adquieren o pierden y la frecuencia con la que suben contenido.

Es increíble cómo las redes sociales generan un impacto a nuestra juventud, pero en la mayoría de casos “negativo”. Cerca de un 37 por ciento de niños empiezan a establecer tan alta dependencia por su teléfono celular a tal punto de tener síntomas como depresión, ansiedad, enojo, si llegan a ser alejados de estos.

Niños entre 10 y 12 años, quienes se ven más vulnerables a la hora de navegar en las redes sociales, no calculan el riesgo al que se ven expuestos al compartir fotos e información privada. Si bien es cierto que la mayor parte de sus contactos son compañeros de colegio y/o amigos del barrio, existe gente sin escrúpulos, llena de perversión, que quiere aprovecharse de la inocencia de nuestros niños. Es allí donde los padres adquieren un papel importante: estar al pendiente de sus hijos, revisar su actividad en redes y limitar o suprimir el uso de estas.

Nuestros niños y jóvenes necesitan aprender que su privacidad en internet es tan sagrada como la de la vida real. Por eso los padres deben poner en práctica actividades junto a sus hijos que les permitan establecer una conexión llena de confianza y amor, de igual forma esto les ayudará a desconectarse en gran medida del mundo virtual, para así poder emplear un buen manejo de ocio y tiempo libre, lo cual será esencialmente positivo para el desarrollo de su identidad. Fte: Ángela Viviana Pérez Nontien

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