Familia y prevención

Prevención y familia

De la recaída hay que aprender. Lo que más importa no es cómo caes, sino cómo te levantas. Eso es lo más difícil. Lo mejor de la vida no son cosas, son sentimientos;  no se compran, se obtienen gratis;  no se venden, se regalan. Y cuando sufren esas madres, cónyuges, hijos o amigos, esas personas se convierten en codependientes de una enfermedad de otros. Muchas veces no saben cómo ayudar y muchas veces, el engaño y las paradojas y mentiras de la adicción los descoloca.

La situación creada en la familia cuando uno de los miembros padece una adicción, termina por afectar de forma importante a la vida de todos los que conviven con él, de manera que el adicto no es el único que está enfermo, sino que todas las personas más allegadas a él estarán siendo afectadas emocionalmente.

La familia también es un factor de riesgo

Formarse en adicciones

Es indiscutible el papel primordial que en la educación tiene la familia, basado en su capacidad para transmitir de valores, costumbres, hábitos, modelos de comportamiento, así como ser elemento primario de apoyo, de resolución de conflictos y de sustento del estado del bienestar. De ahí nuestro convencimiento de que prevenir en la familia es algo natural a la misma, es decir, algo posible de realizar día a día, de forma sencilla y constante desde una edad muy temprana. Disponemos de materiales y programas para facilitar esa labor a padres, madres y otros familiares, así como a mediadores y profesionales implicados en actividades de intervención educativa o preventiva con familias. Para más información, la FAD posee una página web exclusiva dirigida a familias