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Mensajes contraproducentes en la educación sobre adicciones

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¿Lo tenemos claro?


¿Qué mensajes debemos transmitir? Ya hemos visto en la historia de las drogas que no siempre hemos estado a la altura de los acontecimientos y que de algún modo hemos tenido que cambiar nuestro discurso varias veces. Decíamos que el Lsd era bueno, que la cocaína traía felicidad y que la adicción era un problema de la voluntad. Del mismo modo, los mensajes a la hora de comprender la enfermedad que el propio sujeto y sus familiares e incluso la propia sociedad presenta a veces son confusos y en según qué casos terriblemente dañinos. Finalmente es el propio implicado el que vive tremendas incoherencias y a veces se siente presionado porque no hay una lógica aparente. Aunque tratemos en este capítulo de adicciones con sustancia y hablemos en concreto de la cocaína, los patrones y la información que presento sirve con matices y adaptaciones lógicas para el alcohol, para otras sustancias y también para las nuevas adicciones sin sustancia. Intenta adaptar la información al problema que quieras porque la base es similar a todo comportamiento adictivo, con sustancia y sin ella. Veamos que mensajes deben ser aclarados, negados, debatidos y cuestionados, considerando puntos de vista que yo os propongo.

  • . – Entre el 85 y el 90% de las personas que consumen drogas no desarrollan ningún tipo de adicción.

Es cierto que como dijimos el índice o el porcentaje de adictos o de contraer la enfermedad de la adicción es relativamente corto. Hablábamos de un 20% de adictos entre los consumidores, pero hay que considerar que dentro de ese 20% se encuentran los factores de riesgo para contraer la enfermedad y en esos casos el porcentaje es mucho más elevado. Es decir, para formar parte de ese porcentaje pequeño hay unos parámetros de genética, de roles de familia, de déficits emocionales en los que el riesgo según quién consuma es más alto y por otro lado no olvidemos que, aunque no me convierta en un adicto fácilmente, gracias a Dios, el camino del consumo también produce en ocasiones dolor y por lo tanto hemos de denunciarlo. El hecho de que pueda consumir sin enfermar no quiere decir que no sea arriesgado. Fui adicto, es decir de ese pequeño (aunque es significativo) porcentaje, porque reunía todos los condicionantes para que se diera una enfermedad o, aunque no se diera esa enfermedad, seguro un sufrimiento en el consumo ocasional o esporádico. No olvidemos que las drogas mienten y aunque no seas adicto, no siempre se pasa tan bien como creen algunos.

«Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo.»

  • . – Suiza legalizó la heroína para adictos hace más de una década. Desde entonces, nadie ha muerto por sobredosis de heroína legal. Un profesor de la Universidad de Harvard calcula que el índice de muertes descendería por lo menos un 25% tras la legalización.

Este es un debate en el que no quiero entrar. Podemos optar por legalizar las drogas o no, pero me fío más de los especialistas que no lo aconsejan. Es cierto que se controlarían ciertos aspectos del consumo y de la adicción, pero ¿cuánto representa Suiza o los casos que hemos mencionado en todo el conjunto del sufrimiento adictivo? Me parece que no serviría en todos los países y en todas las culturas y debemos pensar en el bien de todos o de la mayor parte de adictos.

  • . – Los jóvenes tienen más facilidades para acceder a las drogas ilegales que a las legales.

Por el tema de la legislación en el alcohol que, si se aplicara, por ejemplo, no podrían comprar alcohol, algo que no ocurre en España, donde hay demasiada permisividad, y a mí me parece que esa no es una excusa que nos permita reducir o prevenir el consumo.

  • . – La adicción no depende de la droga que se consuma, sino de la ansiedad que se padezca.

Existen experimentos que demuestran que en compañía y con un grupo social adecuado el nivel de adicción disminuye y la “obsesión” por la sustancia también. Es importante no consumir solo y el hecho de que haya una comunidad contraria al consumo o una vida diferente y apartada de él, ayuda muchísimo por supuesto y más en la prevención y en el tratamiento, pero eso no quiere decir que las sustancias no sean adictivas por sí mismas. Este es un hecho comprobado químicamente. No olvidemos que la adicción es un conjunto de factores donde se encuentra la sustancia, pero no solo ella.

Además, están los muchísimos casos disfóricos y la patología dual, es decir, los daños que aparecen en los consumidores además de su adicción, no en todos, pero si en algunos que nos hacen cuestionar esta teoría.

  • . – El consumo de drogas se puede controlar.

Actualmente, hay un debate acerca de si se puede hablar de la existencia de un consumo responsable. Es una cuestión difícil de contestar, pues, para ello, los profesionales de la salud tendrían que definir exactamente el concepto de responsabilidad en el consumo de cada una de las drogas, mientras que muchos de ellos opinan que hablar de consumo y responsabilidad en relación a algunas drogas es una contradicción. En lo que sí parece haber un acuerdo es en que la falsa percepción de control responde a un mecanismo de defensa, llamado «negación», que permite al adicto seguir con su consumo. Es una característica que aparece en la mayoría de las personas durante todo el proceso de adicción, permaneciendo, incluso, en situaciones donde el consumo ha invalidado varias áreas de su vida (trabajo, relaciones, actividades de ocio…) Por lo cual decimos que, el hecho de que un adicto sea consciente de que tiene un problema se considera un elemento clave para su recuperación, aunque no admita fácilmente la adicción y menos el tipo de ayuda que necesita. Eso no significa que acepte emocionalmente la enfermedad, pero ha de hacerlo por lo menos intelectualmente al principio y luego interiorizarla. Por otro lado, no todo el mundo tiene el mismo nivel de autocontrol y autocrítica, factores que ayudan a identificar cuando el consumo está empezando a convertirse en abusivo y, por lo tanto, a combatir, a su vez, este mecanismo de negación.

Cuándo perdí el control sobre el consumo ¿en qué momento? No olvidemos el inconsciente en cada sujeto de difícil análisis ante la respuesta a un mundo de emociones cerebrales donde interviene incluso la genética. No puede haber consumo controlado. ¿Qué piensas tú?

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