EL CABELLO DEL ÁNGEL


La Metadona: Se consumen opiáceos con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto. 👘👘 ¿Su uso es adecuado hoy?


Es una sustancia más potente que la morfina pues induce analgesia en 5mg, lo que equivale a 10 o 12 gr de morfina. Pero su seguridad es inferior ya que la depresión respiratoria que provoca persiste cuando el efecto analgésico ha desaparecido.

Se asimila bien por vía oral y la acción de dosis leves supera la de la morfina y la heroína, en más del doble de tiempo. Ejemplo de ello es que si un heroinómano se retira del consumo está limpio en tres o cinco días, mientras que la metadona continúa en su organismo unos quince días aproximadamente.

Los efectos secundarios son estreñimiento y depresión generalizada y el síndrome de abstinencia en comparación los opiáceos naturales (heroína y morfina) es suave. La metadona se utiliza como sustitutiva de la heroína y la morfina en los adictos a estas sustancias, interrumpiendo el síndrome de abstinencia y produciendo el bloqueo narcótico, de forma que el consumo de heroína no produce la sensación eufórica.

La metadona produce sedación y analgesia, por ello los participantes en el Programa con Mantenimiento de Metadona suelen buscar los efectos euforizantes consumiendo otros tóxicos.

Según el DSM-V, un modelo problemático de consumo de opiáceos que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo y que se manifiesta al menos por dos de los hechos siguientes en un plazo de 12 meses:

  • Se consumen opiáceos con frecuencia en cantidades superiores o durante un tiempo más prolongado del previsto.
  • Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de opiáceos.
  • Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir opiáceos, consumirlos o recuperarse de sus efectos.
  • Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir opiáceos.
  • Consumo recurrente de opiáceos que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.
  • Consumo continuado de opiáceos a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por sus efectos.
  • El consumo de opiáceos provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.
  • Consumo recurrente de opiáceos en situaciones en las que provoca un riesgo físico.
  • Se continúa con el consumo de opiáceos a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado o exacerbado por ellos.
  • Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:
    • Una necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de opiáceos para conseguir la intoxiación o el efecto deseado.
    • Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de un opiáceo.
  • Abstinencia, manifestada por alguno de los hechos siguientes:
    • Presencia del síndrome de abstinencia característivo de los opiáceos.
    • Se consumen opiáceos (o alguna sustancia similar) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

No se considera que se cumplan los dos criterios anteriores (tolerancia y abstinencia) en aquellos individuos que sólo toman opiáceos bajo supervisión médica adecuada.

By Diego Calvo Merino

Teólogo especialista en adicciones. Educador

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