Su agente psicotrópico alucinógeno es la mescalina, un euforizante que facilita la introspección, con notable efecto estimulante corporal y del imaginario esotérico, con contenido intenso y espiritual. Produce alucinaciones visuales que se mantienen al cerrar los ojos, aumenta la sensibilidad táctil y propioceptiva y proporciona cierta convicción de contactar con la totalidad trascendente. Periódicamente pasa al consumo recreativo sin instalarse de forma estable.