QUIERO CONSUMIR Y NO PUEDO DEJARLO

EL PENSAMIENTO “ENSAIMADA” DE LA ADICCIÓN

La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla.

El pensamiento implica una actividad global del sistema cognitivo con intervención de los mecanismos de memoria, atención, procesos de comprensión, aprendizaje, etc. Es una experiencia interna y subjetiva. El pensamiento tiene una serie de características particulares, que lo diferencian de otros procesos, como, por ejemplo, que no necesita de la presencia de las cosas para que éstas sean evocadas, pero la más importante es su función de resolver problemas y razonar.

Para comprender el pensamiento del adicto es muy importante que le quites la carga moralista a la palabra dependiente (alcohólico, ludópata, toxicómano…), sobre todo si eres mujer, y que dejes de momento de lado los prejuicios morales que a la palabra le da la mayoría de la sociedad, y especialmente la sociedad religiosa. Es sólo fruto de la ignorancia que se tiene del tema. Piensa que hay millones de personas dependientes de algo, (del juego, el trabajo, a las compras, ciertos contenidos de Internet, del gimnasio, incluso de ciertas practicas de la religión, etc.).phototasticcollage-2016-10-08-03-05-03

Para la dependencia, por desgracia no han desarrollado ningún fármaco con el que desaparezca el problema. Aquí no te tumbas en la cama y los médicos y enfermeras se encargan de curarte. No, aquí quien tiene que curarse eres tú, aunque solo no lo conseguirás. El que tiene que lograr la rehabilitación eres tú, los demás te podemos ayudar, pero, quien tiene que hacerlo eres tú. Eres el gran responsable de tu recuperación

¿Qué significa el pensamiento ensaimada? Es un tipo de pensamiento circular, que no acaba en un sitio diferente del que empieza. Es un pensamiento que esclaviza. Es un pensamiento que no produce cambios. En mi caso, el pensamiento ensaimada supone recordar el ciclo de la adicción. Es importante considerar el nivel de adicción que se padece, porque es bueno en un nivel inicial de recuperación saber lo que ocurre cuando se consume, pero en un nivel alto ya no tiene sentido. Saber las consecuencias del consumo, terribles, saber lo que va a pasar cuando se acaben los gramos puede servir en un nivel de adicción bajo-medio, pero cuando se vive en un nivel alto, recordar las consecuencias negativas del consumo es un pensamiento ensaimada. Comprar, sudar, sangrar, arrepentirse y saber que no dormirás y que tardarás una semana aproximadamente en recuperarte no ayuda en este nivel de adicción, porque se acaba por pensar que puedo comprar unos gramos y podré disfrutar de ellos sin que pase nada.

Veamos cómo ayudar a alguien en su desesperación, especialmente al sentirse entre  recuperado y enfermo:

. – Aceptar la enfermedad: Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, debes llegar a aceptar esta dura realidad: Estas enfermo y ya nunca vas a vivir como quisieras ni hacer todas las cosas que hace una persona normal. Además, debes aprender a perdonarte por las consecuencias de tus actos que sin duda han sido desproporcionadas, especialmente dañando, sin querer, a tus seres queridos. Aceptarlo teóricamente es fácil, sabes que eres un enfermo, pero lo difícil es aceptarlo emocionalmente. Es pues muy normal que durante un tiempo te niegues o te rebeles contra esa dura realidad. Sé paciente y aprende a esperar.

. – Hablar de lo que has perdido: Contar las circunstancias de tus caídas, percibir posibles riesgos de consumo, perdonarte y apartarte de todos los estímulos directos o indirectos que puedan sensibilizarte y hacerte daño. Hay que descubrir algunos y recordar otros que ya se saben. Todo esto te puede ayudar poco a poco, y con mucho dolor, para aceptar tu enfermedad. Aceptar tu enfermedad puede resultar especialmente difícil si las experiencias sufridas han sido graves y piensas en las consecuencias y recaídas, lo que normalmente suele ocurrir.222-artístico-fumar-tabaco-fumador-cigarrillo-humo

. – Sentir el dolor: Necesitas también sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, impotencia, desesperación, culpa, etc., Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia y con alguno, amigos de confianza, pero no con todos. No te guardes todo para ti mismo por miedo a cansar o molestar. Busca aquellas personas que te quieren de verdad con las cuales puedes expresarte tal y como te sientes. Si no quieres compartir o mostrar tus emociones a otros, no tienes por qué hacerlo, pero debes buscar otras maneras de dar salida y vivir tus emociones en privado.

. – Aprender a vivir una vida diferente a esa vida que esperabas: Recuerda que hay tiempo para todo, para sentir y vivir el dolor, pero también para ocuparte de las muchas actividades de la vida cotidiana. Aunque sientas que el mundo se ha parado para ti, también es cierto que la vida sigue con sus muchas y quizás nuevas oportunidades. Una actitud adecuada sería aquella que busca un cierto equilibrio entre el sentir y el hacer. Aprender a tomar decisiones por ti mismo.

. – Recuperar el interés por la vida: Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el dolor y  desprenderte del lastre del pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades. No hay nada malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás.

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