La SUPERACIóN y el esfuerzo por la recuperación y la resiliencia

PANORÁMICA DE SUPERACIÓN


Veamos una panorámica muy resumida del método que podemos seguir para gestionar comportamientos problemáticos adictivos en cualquiera de las adicciones


IDEAS GENERALES: 

  1. a) El comportamiento adictivo sigue la sencilla fórmula: Consumo-decisión-tiempo.

Estímulo (directo o indirecto) y decisión ante ese estímulo. El estímulo directo es ver la sustancia, el indirecto es ver imágenes asociadas a una sustancia o lugares, o personas, o escuchar sonidos, canciones o colores que te recuerdan al consumo. El tiempo que transcurre entre lo que he visto, sentido, percibido, bien de forma consciente o bien sin explicación lógica, puede ser muy rápido o más largo en función del nivel de adicción o momento del tratamiento en el que se encuentre el enfermo.

  1. b) La justificación de la decisión de consumir o bien de solucionar la presencia estimulante —positiva o negativa—, la ansiedad, las buenas noticias o las malas, se puede producir desde el sistema sináptico de forma inconsciente (justificación cerebral) o de forma lógica con el pensamiento cambiante (especialmente cuando existe culpabilidad posterior). Ahora me lo merezco… y después me arrepiento.
  2. c) Te propongo que hagas por escrito un listado de decisiones sencillas que te ayuden a cambiar tu perspectiva y paradigma, y que en él incluyas tus proyectos a corto y largo plazo. Decisiones fáciles y posibles, realistas y adecuadas a tu situación particular. Pero sobre todo, decisiones tuyas.
  3. d) Tu búnker personal debe ser destruido y el acceso a la medicación es un riesgo para tu historial. Un amigo médico de Logan compartió muchos momentos de reflexión en esa metáfora del búnker, donde se profundiza y se analizan mutuamente los particulares infiernos de cada adicto.
  1. e) Soñar con otra forma de vivir la «vida» y tu profesión, y darte la oportunidad de profundizar en tu espiritualidad, podría ser de gran ayuda.

Análisis:

Mis consumos fueron una especie de recompensa: Tras periodos de éxito en en la abstinencia suelen aparecer deseos de refuerzo asociados con un descenso en la percepción del riego y de la enfermedad. El cerebro manda esa información de forma inconsciente, los sentimientos no son fiables. La seguridad la da el proyecto elaborado de antemano a largo plazo si el consumo ha desaparecido.

Yo seguía ansioso:  Siempre lo estarás en determinados momentos, y siempre habrá problemas. Una buena terapia de relajación y técnicas de control de la ansiedad y buenos registros de pensamientos te pueden ayudarte.

Las malas noticias fueron una locura: La vida lo presupone en todos, pero tú eres adicto y debes prestar especial atención a la manera de afrontarlos. ¿Cómo querrás servir mejor a los demás? ¿Cómo manejarás el estrés? ¿Cómo dirigirás todo tu talento y  espiritualidad si recurres al «malestar adictivo» o a una cadena de pensamiento que no rompes,volviendo a tu búnker particular, haya consumo o no?

He perdido capacidad de disfrute: Si hay un plan estratégico todo llegará; no olvides que el nivel «eléctrico» dopaminérgico no será igual en intensidad, pero la calidad de vida que Dios te ofrece —si eres creyente, y siempre que tu experiencia religiosa sea sana y no tóxica es impagable en un futuro lleno de nuevas sensaciones nunca antes vividas.

Mi estado depresivo: Probablemente esté asociado a tu pasado, a tus fracasos y a tu falta de perspectiva, pero es un estado pasajero si tienes paciencia y te perdonas, y te ilusionas, y crees en la mejoría. Debes creer y vivir esperando en la falta de esperanza; saber que con decisiones firmes poco a poco te sentirás mucho mejor.

Existe en el cerebro una región llamada comúnmente “el centro del placer”. Ahí se libera un neurotransmisor denominado dopamina. Cuando consumimos alguna droga, practicamos la sexualidad, o comemos chocolate, nuestro núcleo accumbens comienza a generar dopamina, lo que hace que tengamos esas sensaciones tan placenteras. Al sentir ese bienestar sentiremos la necesidad de repetir, lo que podría convertirse en un hábito, y más tarde en una adicción. En ese momento ya estaremos atrapados. La dopamina puede funcionar de forma natural, pero también podemos alterarla químicamente o por medio de la repetición anómala. Ya está diseñada para el placer, no juguemos a ser dioses.

La adicción se producirá en función de la cantidad de dopamina liberada y de su constancia de liberación.  En el caso de las drogas adictivas, estas producen más cantidad de dopamina de lo normal en la región del placer, y de una forma mucho más rápida. Una vez liberada esta cantidad de dopamina, el hipocampo, que tiene una función muy importante en la memoria, memoriza y asocia el placer con la sustancia


Posteriormente es la amígdala, centro de las emociones, la que crea la respuesta emocional hacia la droga; por ejemplo, el simple hecho de ver a un amigo con el que suelo fumar ya provoca que me entren ganas de fumar. También sirve la amígdala para alertarnos del riesgo, del problema que se avecina. Es un chivato de situación. Tras muchas repeticiones de consumo de la sustancia, el cerebro se acostumbra y adapta a ella, desarrollando la tolerancia. Interviene entonces otra estructura cerebral, mucho más desarrollada. Se trata de la corteza prefrontal. La corteza prefrontal está implicada en la planificación y ejecución de tareas, y provocará que necesitemos la droga y además que salgamos a buscarla. Es decir, esta estructura es responsable de que llevemos a cabo ciertas conductas para conseguir lo que deseamos. Otorga capacidad de discernimiento y juicio, y es de vital importancia que funcione correctamente. Imaginad que queda anulada o afectada… Todas nuestras decisiones serían irracionales. Gracias a Dios se recupera.


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